¿Por qué le decimos perdiz si no tiene nada que ver con su homónima europea? Seguramente porque nuestros abuelos inmigrantes, cuando la vieron, recordaron inmediatamente a las de sus pagos.
Imaginémonos por un momento la sorpresa de esos españoles, italianos, húngaros, croatas, franceses ante nuestras extensas pampas llenas de estas aves… ¡y poder cazarlas libremente!, fue sin duda una fiesta orgiástica. Ellos podían hacer aquí lo que sólo furtivamente podían allá. Además venían de campos expoliados con muchos siglos de caza.
Pensemos que, casi todos menos los franceses, venían de sociedades rurales todavía feudales o semi-feudales donde sólo cazaba el terrateniente, porque la caza era cosa exclusiva de la aristocracia. Y no era sólo cuestión de status social, sino legal: los campos y sus animales salvajes eran propiedad del hacendado y de su uso exclusivo.


Cuando pueda, lea la novela “Los Santos Inocentes” del fanático cazador español Miguel Delibes, o mire su maravillosa adaptación que la llevó al cine… y comprenderá la felicidad de aquellos inmigrantes que podían hacer acá lo que les estaba vedado allá. Y, sin saberlo, con ese nombre marcaron a fuego lo que luego sería la caza menor criolla.
NOMBRE VULGAR
Su nombres nativos dependen de cada región: perdiz chica, perdiz criolla, inambú común, quiula, tinamú común, tinamú manchado… sea como sea que la llamemos, es la reina de la caza menor argentina.
Si bien el nombre de PERDIZ se utiliza casi en todo nuestro país, es en la pampa húmeda donde se la llama exclusivamente con ese apelativo. Por lo que se dijo más arriba, es el apodo ciertamente incorrecto que le dieron los colonizadores (y luego también los colonos) europeos porque las vieron parecidas a las verdaderas perdices que sólo habitan en Europa (Alectoris rufa).
NOMBRE CIENTÍFICO
Nothura maculosa es el nombre científico de nuestra maravillosa perdiz. Nothura por pertenecer a un género de aves perteneciente a la familia Tinamidae que incluye a varias especies (coloradas, copetonas, montaraces, guaipos, etc.). Y maculosa por las marcas oscuras de su plumaje (mácula, mancha).
Y, antes de seguir, un dato extraño: tanto nuestra perdiz como toda la familia de tinámidos, son parientes lejanos del ñandú, con quién comparten similares costumbres reproductivas y algunas características en la forma de sus patas.
Esta hermosa ave está distribuida por Brasil, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Argentina. En nuestro país se la puede encontrar en el NEA, NOA, centro, cuyo, y en la Patagonia hasta el norte de Chubut.


Habita desde el nivel del mar hasta los 2.300 metros de altitud. Ocupa espacios de llanura o pampas, prefiriendo pastizales y sabanas herbáceas o arbustivas. Si bien se la encuentra en campos de cultivo, claramente prefiere los potreros dedicados a la ganadería.
ALIMENTACIÓN
Según dicen los estudiosos, es omnívora con una fuerte tendencia herbívora e insectívora. Entonces, yo pregunté lo mismo que usted está pensando: ¿por qué siempre le encontramos sólo vegetales y granos en el buche? La respuesta fue sencilla: “porque ustedes cazan en invierno, que es la época en que escasean los insectos”.
Al parecer no desdeña nada que le quepa en el pico: arácnidos, gramos de todo tipo, hierbas, gusanos, insectos, minúsculos caracolitos. Al parecer, la voracidad se ve confirmada por sus parientes cercanas (las coloradas, copetonas y montaraces) que comen pequeños batracios, pichones de otras aves, lagartijas chicas, y hasta diminutos ratoncitos.
CARACTERÍSTICAS FÍSICAS
Mide entre 24 y 26 cm de longitud y pesa de 162-303 gramos el macho, y 164-340 gramos la hembra. En algunas ecorregiones son más grandes (como en la pampa húmeda), mientras que en otras son más pequeñas (precordillera y patagonia).
La coloración es variable: desde el marrón ocre al grisáceo. La parte superior es más oscura con las manchas que le dan el nombre (maculosa, manchada) y más clara en el vientre.
El canto se podría describir como “fi-fi-fi-fi” acelerando los tiempos, y se la escucha al atardecer antes de la puesta del sol y por la mañana.
REPRODUCCIÓN
La reproducción se desarrolla desde septiembre a marzo, es decir en primavera y verano, por lo que la temporada de caza se habilita en invierno. Pero sabemos que siempre fue caza invernal, algo que viene de muy lejos en el tiempo, antes que existieran las vedas y las temporadas, porque nuestros abuelos cazaban patos en verano (porque no hacía frío para meterse a la laguna para buscar los abatidos) y perdices en invierno (porque no hacía calor para caminar en los potreros).


El nido lo hace en el suelo haciendo un huequito entre los pastos, en lo posible debajo de algunas matas de yuyo. Pone de 4 a 6 huevos de coloración marrón al vinoso que cuida el macho.
Luego del apareamiento, las hembras ponen huevos en el nido y van en busca de otros cónyuges. El macho se hace cargo de empollar y del cuidado de los pichones, como ocurre también con el ñandú.
Los pichones son nidífugos, es decir abandonan el nido muy prontamente, a los muy pocos días de nacidos, y es por eso que se los suele ver en fila cruzando los caminos con su padre al frente.
ESTADO DE CONSERVACIÓN
Como todos los tinámidos, se encuentran en retracción, aunque es la más abundante. Claramente la caza no es el problema sino la destrucción de los pastizales por el avance de la agricultura sobre los campos ganaderos.
Demuestra una gran capacidad de recuperación cuando los potreros vuelven a la actividad ganadera o tambera.
