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PERDICES DE INICIO DE TEMPORADA 

Llegó el mes de mayo y, con él, la habilitación de las temporadas de caza menor de perdices en la gran mayoría de las provincias argentinas. Santa Fe no fue la excepción así que aprovechamos la apertura para hacer una salida diferente y en familia.

Textos: Néstor Baldacci – nestor.baldacci@hotmail.comFotografías: Mónica Marinaro – @imagenes.viajeras

Esperar el mes de Mayo, el cambio de estaciones, el color amarillento y ocre de algunos árboles y, con todo esto, la tradicional apertura de la temporada de caza de la perdiz, es para mí, una pasión inexplicable.

Siempre se me hace tediosa y eternamente larga la espera del mes de abril, cuando ya medianamente uno tiene cierto panorama de cómo y cuándo se arranca en las provincias, y va cerrando más o menos algunas ideas y proyectos en la planificación de las futuras cacerías, haciendo cálculos fantásticos sobre los posibles destinos que le gustaría conocer o repetir, hacer un “tetris” con los siempre presentes compromisos sociales (cumpleaños, juntadas de familia, día del padre, del amigo, feriados largos turísticos y un molesto etcétera) que se suma a los contratiempos climáticos que frustran los planes hasta del más arriesgado. Porque si diluvió y no podemos entrar, estamos fritos… pero también puede ser que nos toque un “veranito de San Juan” con 40 grados en pleno otoño/invierno, o incluso días de un ventarrón que dobla hasta los carteles. ¡¡Ah!! Pero eso sí! El lunes que no tenemos ni cumpleañitos, ni festejos, ni tormentas, sale un día INCREÍBLE, de esos “de manual”… ¿No miento verdad?

Así que en definitiva, de todo aquel planeamiento que elucubramos durante marzo y abril mientras limpiábamos por nonagésima vez la escopeta y le hablábamos a nuestro perro/a sobre dónde íbamos a ir (como si nos entendiera) y nos gastábamos organizando todo por el whatsapp, después se transforma, con suerte, en un par de cacerías mensuales, donde podemos y, seguramente, no donde soñamos. ¡Ojo! Probablemente muchos de ustedes tengan mucha más suerte y logren salir todos los fines de semana y a lugares espectaculares, ¡ojalá! Yo hablo desde mi lugar.

Y bueno, cuando llega la tan ansiada apertura y el clima más o menos lo permite, hay que aprovechar, que fue lo que hice el domingo 11 de mayo, organizando una salida con la familia completa: mi esposa Mónica, mi hijo Gastón y mi hija Juliana, más con la idea de pasar un domingo juntos y en el campo, que una cacería en toda regla.

PRIMERAS PERDICES

Como decía, se programó la salida más para compartir que para que sea técnicamente una jornada de caza, de todas maneras, la población de perdices es abundante y los cupos que dispone la reglamentación, absurdamente mezquinos, así que “lograr el cupo” no representa un gran desafío y realmente hay que rever esta cuestión.

Ese domingo sabíamos que la temperatura variaría desde los 16º de mínima (a la madrugada, claro) hasta los 24º por la tarde, pero no previmos el ventarrón del norte asqueroso que nos tocó. No es excusa y, por suerte, no erramos muchos tiros, pero la verdad es que este viento en particular me resulta sumamente incómodo para todo, ¿no les pasa? Me quedo con un buen Sur frío y limpio, pero bueno, es lo que nos tocó y sacándole el aspecto positivo, mantuvo alejada la mosquitada.

Fue una jornada breve, llegamos al campo alrededor de las 10:30, ahí lo descargué a Gastón con su perra Huayra y quedó mi mujer armando la ranchada, mientras con Juli nos fuimos de un pique al pueblo más cercano a comprar pan y alguna facturita que se nos había olvidado comprar de ida. Para cuando llegué, mi hijo ya andaba a los tiros y por el whatsapp (que cosa la tecnología eh) ya sabíamos que había cazado una liebre y un par de perdices. Así que terminé de dejar armado el “campamento” y apuré el montaje de la escopeta y el chaleco para ir a encontrarme con Gastón.

Juli quedó a cargo de arrancar el fuego para el asado y Moni se vino conmigo ya que su hobby y pasión es la fotografía y quería ilustrar un poco esta modesta nota. Levanté dos perdices mientras iba a encontrarme con Gastón, de las que pude encontrar una y la otra la perdí en una alfalfa altísima. Una pena porque encima cayó completamente “seca”, para colmo la que agarré era medio pichona. La verdad no me di cuenta, entre el ventarrón, la ansiedad de los meses de espera y la falta de perro, cuando voló no advertí que era un pichón, pero sirvió para estar más atento en lo sucesivo.

Nos encontramos con Gastón y aprovechamos la experiencia de Huayra para que cace para ambos y así pronto logramos el objetivo, no sin antes dejar pasar un montón de perdices chicas. Sacando este detalle que me dejó un sabor agridulce, la verdad es que pasamos un día ESPECTACULAR, comiendo un asadito en el campo, bajo los naranjos de una taperita y compartiendo momentos de calidad en familia.

REFLEXION:

Esto que comenté, respecto a la cantidad de pichonada que se ve en los potreros es una realidad compartida por varios cazadores amigos, que han salido durante el mes de mayo. Es más, algunos me comentaron que encontraron perdices enyuntadas y con distintos grados de madurez en “las hueveras” como si estuvieran por hacer una nueva postura.

Se ve que el corrimiento de las estaciones (o el cambio climático o la Niña o el Niño, vaya uno a saber) se hace sentir. Mayo no tiene el mismo clima que hace 20 o 30 años atrás, quizá caen una o dos heladas con mucha suerte, pero el resto del mes es más bien templado y de transición. Podemos verlo no solamente en las perdices, sino también en la mosquitada que hay y en la cantidad de árboles que siguen con sus frondas verdes y recién se van poniendo amarillentos.

Yo  creo, sinceramente, que habría que ir planteándose la idea de que tal vez sería más inteligente cazar en junio-julio-agosto en lugar de arrancar en mayo y terminar en julio… No sé, la dejo picando, pero es un debate viable.

La provincia de Córdoba por ejemplo, por segundo año, ha decidido abrir su temporada recién en junio, ¿estarán tan equivocados?, es para pensarlo.

Por lo pronto, esto recién empieza, ojalá podamos disfrutarla lo mejor posible. Abrazo para todos!