Inicio / Suplementos / Caza Deportiva / HACIENDO MEMORIA EN UN CIERRE DE AÑO MUY BUENO 

HACIENDO MEMORIA EN UN CIERRE DE AÑO MUY BUENO 

Nuestra querida Revista cumple TREINTA años de historia y aprovecho para hacer un poco de memoria y contarles también la última aventura del 2025.

Textos: Néstor Baldacci – nestor.baldacci@hotmail.com / Fotografías: Damián Gallo – @fogon_amigo

MI HISTORIA EN LA REVISTA

Si bien Revista El Pato cumple 30 años de existencia, mi participación es mucho más reciente, incorporándome a esta FAMILIA allá por mayo/junio de 2007 cuando Ariel Robledo me invitó a visitar el norte santafesino con una doble propuesta, primero iríamos a pescar surubíes en Reconquista y al día siguiente viajaríamos a Fortín Olmos a cazar patos, una experiencia realmente fantástica e inolvidable, en cuyo viaje de regreso a la capital provincial, me propuso la idea de que escriba una nota contando la cacería mientras él haría el relato de la pesca compartida… y a partir de ahí nació esta hermosa experiencia que ya lleva 18 años.

La verdad es que no sé si mis notas, que en realidad son relatos de cacería en primera persona, gustan o no al lector, seguramente para algunos podrán resultar aburridos, inocentes o incluso molestos (como cuando toco el tema de las municiones de plomo) y probablemente a algunos les resulten divertidos y quizá ocasionalmente enriquecedores, sinceramente no lo sé, y no es que no me interese saberlo, pero es prácticamente imposible acceder a esa información; pero de lo que sí estoy seguro, es que en lo personal me ha hecho crecer muchísimo, como persona y como cazador, abriéndome “tranqueras” y haciéndome conocer amigos y personajes increíbles, que prefiero no enumerar para no olvidarme de alguno, pero créanme que los recuerdo a todos.

Como anécdotas, tengo miles ya que cada salida de caza genera en sí misma una anécdota particular e irrepetible. Claramente algunas fueron muy buenas y en otras, por suerte las menos, no fueron lindas experiencias, pero de todas he aprendido algo. Y si bien, en los últimos años, en lo que hace a contenidos audiovisuales y videográficos he apostado por el medio que construimos con mi amigo Damián Gallo (@fogonamigo) para poder mostrar los contenidos sin la censura impuesta por la TV y la presión social, lo cierto es que el vínculo con la revista y el sentimiento de pertenencia nunca desapareció, sintiéndome siempre absolutamente libre de escribir y opinar sin condicionamientos, así que aprovecho para cerrar este breve balance manifestando mi cariño y deseo de que este aniversario sirva de catapulta hacia muchos años más de éxitos como medio especializado en la caza, la pesca y la vida al aire libre… FELIZ CUMPLE QUERIDA REVISTA EL PATO

ULTIMA AVENTURA 2025

Como muchos de ustedes saben, entre noviembre y diciembre se produce la brama del Ciervo Axis (Axis axis) en nuestro país, más allá de que esta especie exótica invasora se ha desmadrado biológicamente en estas latitudes y ha ampliado su ciclo reproductivo, encontrando a lo largo de todo el año ciervas preñadas o amamantando y machos con su cornamenta volteada o enfelpados o terminados sin respetar un ciclo tan marcado como por ejemplo el del Ciervo Colorado.

Pero más allá del desorden, es totalmente cierto que en los meses indicados, mayormente incrementan su actividad reproductiva y la brama se realiza, siendo el centro sur de la provincia de Corrientes, creo yo el mejor lugar para vivirla, particularmente en las zonas de Sauce, Perugorría, Malvinas y Curuzú Cuatiá, si bien el resto del área de dispersión de la especie (cada vez más amplio a nivel nacional) puede arrojar idénticos resultados.

Sabiendo esto, aprovechamos una nueva invitación de nuestro amigo Julio Juri, dueño de America Hunting, para visitar sus campos en la zona rural de Sauce con el objetivo prioritario de conseguir nuestro primer trofeo de Axis, si es que entendemos por trofeo a un macho de cornamenta superior a los 85 cm de largo, bien terminado, con buena apertura y grosor en las astas (aunque ésta no sea particularmente mi idea de “trofeo”, debo aceptar que estas condiciones son las que se aceptan como parámetros). Con el objetivo propuesto decidimos coordinar nuestra visita para el fin de semana extra largo de noviembre cuando la brama estaba arrancando.

La propuesta de Julio incluye un hospedaje (base de operaciones) privado en la ruta de ingreso a Sauce con capacidad para seis huéspedes en cómodos dormitorios con aire acondicionado, baño, cocina, living y un quincho cerrado, en el que Grisel y Aldana preparan espectaculares cenas que incluyen comidas típicas de Corrientes. Este sitio se utiliza para cenar, bañarse y descansar porque en realidad la acción diurna transcurre en los campos situados a unos 30 minutos de la ciudad en los que también hay un campamento donde almorzamos y podemos echar una siesta en comodísimas hamacas paraguayas en el medio del monte.

Los campos que visitamos tienen una fisonomía bastante variada, en algunos hay montes altos, en otros amplios pastizales con isletas de monte, en otros praderas de pastizal bajo mechados por cardales y fachinales y en otro una forestación de eucaliptus que linda con otro monte alto de tierra blanca, así que básicamente uno caza en varios ámbitos diferentes a partir de una misma propuesta.

LA CACERIA

Lamentablemente cuando nosotros viajamos la brama que había sido sostenida unos 10 días antes, estaba bastante dispersa y apagada, si bien los ciervos bramaban a lo largo del día, era un bramido corto que luego se cortaba y no se contestaban los desafíos, por lo tanto era inviable localizar las zonas para intentar una aproximación, llegando a la conclusión de que incluso en los momentos de más calor, los machos bramaban acostados en una sombra, pero… ¿en cuál?… vaya uno a saberlo ¿no?

Spoileo que cuando nos veníamos el domingo a la noche, la brama se había desatado definitivamente y era una cocofonía constante, y no apta para cardíacos, así que seguramente a cazadores más afortunados que nosotros, que visitaran ese campo días después, tendrían un verdadero paraíso por delante, porque estuvo siempre más que claro que animales SOBRAN.

Pero bueno, nosotros somos como esos equipos de fútbol a los que les cuesta todo el doble o el triple que al común jajaja… somos sufridos y perseverantes y, a pesar de que finalmente no conseguimos el “trofeo” deseado y buscado, pudimos escuchar cómo peleaban y, finalmente, como premio consuelo, pudimos hacernos de una hembra y un machito joven que vamos a aprovechar en varias comidas familiares y con amigos, que después de todo y más allá de que no es tan vistoso para la nota y las redes, es definitivamente (para nosotros) el mayor premio y fundamento para darle muerte a un animal.

En ambos casos, tanto en la hembra que yo cacé, como en el machito que cazó mi hijo, fueron víctimas colaterales de situaciones en las que el trofeo tuvo más suerte que nosotros y paso a contar por qué, aclarando que esto no es una justificación de nada, es simplemente una experiencia compartida, total las conclusiones las sacarán ustedes… En mi caso, habíamos arrancado los recechos a las 05:45 cuando clareaba y el monte estaba en silencio, salvo por el canto de zorzales y cardenales, había caído un rocío intenso así que a los 50 metros de caminata de las rodillas para abajo éramos literalmente agua. El primer stop en la recorrida lo hicimos a las 08:40 con una ausencia total de brama y sin haber visto un solo ciervo, aunque caminando habíamos espantado un par que estaban escondidos en los fachinales, de los que sólo nos quedamos con el ruido de la huida.

Se hicieron las 9 cuando empezó algún que otro bramido esporádico, todos bastante lejos de donde estábamos, hasta que uno se escuchó cerca (entre 500 y 800 metros) y decidimos ir por él. Ya en la zona donde suponíamos que estaría, Adrián, nuestro guía que no dejaba monte de sombras sin controlar, se congela en uno y nos dice que escuchó cómo el macho rascaba sus guampas contra un árbol, así que nos agachamos y esperamos, hasta que él lo ve venir caminando en el guayabal y me preparo para el disparo… fueron varios minutos de tensión en los que no lográbamos ver el animal hasta que el guía descubre que el ciervo se había echado.

No quedaba otra que esperar porque moverse implicaba hacer ruido y perder la partida. Tirar era inviable porque estaba acostado en el medio del monte completamente a cubierto entre palos, ramas y troncos. La estrategia era buena, pero no contamos con el viento… que era muy favorable para nosotros, pero de pronto rotó 180 grados delatando nuestra presencia y poniendo al animal en alerta y huida. Adrián intentó llamarlo con su silbato C&E (excelentes y altamente recomendables) pero el macho nos había olido así que olvidate, pero en su lugar apareció una hembra y descargué la frustración haciéndome de carne premium.

En el caso de Gastón, al día siguiente también habíamos arrancado al mismo horario pero con muchísimo menos rocío y encarando por potreros de campo más bajo así que estábamos considerablemente más secos, pero la caminata fue igual de larga solo que vimos varias ciervas y espantamos un par de machos escondidos en el matorral. La brama no arrancaba así que no nos quedó otra que seguir revisando las sombras y los fierales, y en esto estábamos cuando empezamos a escuchar dos machos peleando y muy cerca nuestro! Iniciamos el rececho tratando de avanzar en el monte cerrado hasta que fue evidente que estaban MUY cerca.

Adrián el guía que iba por delante alcanzó a ver dos machos impresionantes trabados en combate y arrastrándose, lo que provocó que el resto de la tropa se disperse, con tan mala suerte que varios ejemplares se nos vinieron encima, siendo evidente que nos iban a descubrir porque nos iban a atropellar literalmente. No quedó otra que elegir un macho (sin verle la cornamenta) y disparar, momento a partir del cual fue literalmente una granizada de ciervos para todos lados y bueno, cayó este joven que lejos está de ser un trofeo, pero como en el caso anterior, le haremos homenaje en la mesa.

NUESTROS AMIGOS

En esta oportunidad nos acompañaron nuestro amigo Leo Ledesma, titular del coto La Porfia en La Pampa, experto en Colorados pero debutante con los axis y su amigo Diego, también primerizo con los axis, pero sin dudas, uno de los hombres más “afortunados” (por no usar otra expresión) que conozco para cazar… En el caso de Leo, sólo tuvo una chance de tirar y lamentablemente se le fue un buen macho herido, probablemente panceado, que pese a una intensa búsqueda, no se pudo recuperar.

En cuanto a Diego… bueno, difícil de explicarlo y creerlo, pero en todas sus salidas vio machos espectaculares, incluso en una oportunidad los vio peleando y en otra vio un macho apareando, pero andaba complicado de puntería y recién el último día y con tiempo de descuento pudo hacerse de un lindo ejemplar, sin dudas el TROFEO de esta aventura.