Viajamos hasta Empedrado para disfrutar de la pesca de pacúes y dorados, y vivimos una situación muy especial en la búsqueda de estas dos calificadas especies.
Por Ariel Robledo
La Perla del Paraná, como se denomina a la ciudad de Empedrado, era el destino elegido para disfrutar de unos días en pleno contacto con la naturaleza, el río, sus imponentes paisajes y, por supuesto, la pesca deportiva.
Para concentrar todas estas actividades, una de las opciones calificadas que podemos encontrar es la comodidad, infraestructura y gastronomía que nos ofrece Hotel Tramonto, y los servicios de pesca especializados que propone Posadas Puerto Paraíso. Esta conjunción de dos empresas que trabajan seriamente para brindar la mejor estadía a los aficionados, fue la que escogimos para realizar esta nota.


Cuando arribamos al hotel, fuimos directamente a la piscina, para refrescarnos de las altas temperaturas que reinaron en enero en este punto de la provincia de Corrientes. Enseguida llegó Joel Hartman, gerente de Puerto Paraíso en Empedrado, con quien coordinamos lo que sería la jornada de pesca. Joel nos comentaba que la pesca de pacúes y dorados era la que más estaba rindiendo, aunque siempre está latente la chance de pescar lindos surubíes, muy buenas bogas, y demás especies.
Indudablemente, cuando me nombró al pacú, ya la adrenalina comenzó a recorrer mi cuerpo. Esta es una de las especies que más me gusta capturar en nuestro río, ya que nos propone varias posibilidades para su búsqueda, pero también nos ofrece un pique brusco y una pelea de esas que siempre recordamos.
Con la organización ya resuelta, seguimos disfrutando junto a mi familia de un atardecer mágico en las barrancas del Paraná, y de la pileta que era una bendición en la calurosa tarde correntina. Por la noche un cena magistral con gastronomía de primer nivel y a unos precios muy convenientes.
Día soñado
El pronóstico nos anticipaba buenas condiciones climáticas, con un poco de viento del sector norte a media mañana. Desayunamos y bajamos hasta la costa en donde la lancha nos aguardaba a las 7:00 con nuestro guía, y todo listo para una nueva aventura. Me acompañaban Valentín y Santiago, a quienes también la pesca los seduce, y más aún cuando hablamos de estos peces de gran relevancia.
Francisco, nuestro guía nos propuso comenzar bien temprano con los intentos al dorado con carnada en la modalidad “al golpe”. Para ello armamos los aparejos con un líder de acero de unos 30 cm, y le colocamos unos plomitos apretados al líder. Anzuelo Maruseigo 30, y el encarne lo íbamos a realizar con morenas medianas. Navegamos hasta cerca del arroyo San Lorenzo, unos 40 minutos aproximadamente, porque era la zona en donde estaba el dato firme de los dorados.


Nos acercamos a la costa, y empezamos a realizar los lanzamientos. Cuando caía la carnada al agua, dejábamos unos 5 segundos, y volvíamos a realizar el lance. Mientras hacíamos los intentos, le comenté al guía que era un lugar fantástico para la pesca de pacúes, ya que podíamos ver cómo los árboles de ingá, talas, sangre de drago, tocaban con sus ramas el agua, y muchos de ellos estaban caídos debido al desmoronamiento de la costa.
En uno de los lances, Santiago, siente un toque en la punta de su línea y deja unos segundos más la carnada en el agua, hasta que llega la llevada franca, y logró clavar al pez. Todos seguíamos atentos la situación, ya que el pez no saltaba, y empezamos a dudar… hasta que las dudas se resolvieron cuando vimos la silueta ovalada de un hermoso pacú. ¡Mirá qué pacú con morena! Gritó el guía y todos nos alegramos de ver al omnívoro aparecer en la superficie.
Una linda sorpresa que nos dio el río. Si bien en otras ocasiones hemos pescado pacúes con morenas, siempre es una alegría que aparezcan estos peces cuando en realidad estamos buscando otros.
Tras la devolución, nos miramos con el guía y pensamos que la pesca de pacúes estaría más firme, por lo que cambiamos los anzuelos y navegamos hasta el punto donde habíamos comenzado la deriva.


El baquiano, había preparado una masa para hacer los intentos: tenía pan rallado, huevo, y esencia de vainilla. Le consulté si la había hervido como hacen muchos y me dijo que no, que de esta manera queda más blandita y va desprendiendo pedacitos pequeños de masa, haciéndola más atractiva… cada uno con su librito.
Volvimos a iniciar el derrotero, y al segundo lance, mi caña acusó la llevada y la clavada firme me dio otro lindo pacú de premio. Hermosa pesca, al golpe, ajustando cada tiro, tratando de no quedar lejos de la zona “caliente” pero, a la vez, no pasarnos y que termine la bolita de masa arriba de una rama.
Seguimos probando, y tuvimos un par de piques más, pero el viento norte comenzó a soplar con más fuerza y no nos permitía hacer las caídas prolijamente. Lejos de dejar de buscar a la especie, el guía nos sugirió que probemos anclados, en las zonas en donde tuvimos los piques.
Así fue que navegamos hasta un sitio en donde había plantas de tala hundidas y nos ubicamos en ese sector. La tala es una planta que crece a la vera del río, tiene una frutita de color rojo, y las raíces tiernas cuando se caen al agua suelen ser el alimento preferido del pacú.
Apenas lanzamos los aparejos con las bolitas de masa, comenzamos a tener piques de boguitas y salmones, pero al ser el anzuelo tan grande no las podíamos clavar. Aguantamos un rato, tomando unos mates, hasta que siento en mi caña la llevada franca y, al clavar el pacú, empezó a buscar refugio abajo de las plantas. Una linda contienda que se extendió unos minutos hasta que pude sacarlo de la zona peligrosa y tenerlo cerca de la lancha. Otro lindo ejemplar, nada descomunal, pero de esos que siempre nos gusta fotografiar.


Habíamos llegado casi al mediodía, y decidimos regresar al Hotel, ya que la idea era escapar de las horas más bravas de sol, y después de las 15:30 regresar al río en busca de otras especies.
Nuevo día
La tarde anterior habíamos salido a buscar el surubí en otro tramo del río pero no logramos ninguna captura. Por eso pasamos directamente a una nueva jornada.
Con el dato fresco de los pacúes, sin pensarlo demasiado, navegamos hasta la zona del San Lorenzo. Unos metros antes de la boca, detuvo la lancha el guía y empezamos a lanzar las bolitas de masa. Los piques no llegaban, hasta que Valentín tuvo un ataque de lo que parecía un doradillo, pero fue un lindo salmón de río. Esta especie comparte los ambientes del pacú y a boga, y nos propone una linda pelea cuando los encontramos.
Seguimos lanzando, y nuevamente Valentín tuvo un tremendo pique, que imaginamos era el pacú de su vida, pero nada que ver… un hermoso dorado se abalanzó contra la bolita de masa haciéndonos estallar de felicidad… El mundo del revés se nos estaba dando en la pesca. Cuando buscamos el dorado con morenas, prendimos un pacú, y ahora que estábamos buscando pacúes con bolitas de masa, un hermoso dorado se llevó los aplausos…


Cosas maravillosas que tiene la pesca y que sólo con el anzuelo en el agua podemos llegar a disfrutarlas…
Era un cierre de lujo para una jornada y media de pesca, en este tramo del río que siempre nos puede llegar a sorprender… y una vez más lo hizo…
Cerramos nuestra visita, no sin antes disfrutar de las instalaciones de Hotel Tramonto, y de compartir una sabrosa cena y charla con Alberto, su propietario, con quien mantenemos una linda relación de amistad desde hace varios años.
La familia feliz por los momentos compartidos en este maravilloso lugar, y a quienes nos gusta la pesca, aún más felices por los momentos vividos gracias a Puerto Paraíso… una muy buena experiencia que nadie se la debe perder.
Posada Puerto Paraíso Empedrado: Alojamiento y gastronomía de primer nivel en la barranca del río Paraná, piscina, amplio salón, lanchas amplias, guías experimentados, asesoramiento, atención a grupos de pescadores, servicio full con todo incluido.
Consultas: 3794147062 – Instagram: @pousadapuertoparaiso_empedrado
Hotel Tramonto: Con una vista espectacular desde las altas barrancas de Empedrado, podemos disfrutar de todo el confort en cada habitación, sala de juegos para niños, spa, pileta amplia, y la mejor gastronomía.
Consultas: https://www.hoteltramonto.com.ar – Instagram: @tramonto.hotel/

