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LA FE MUEVE MONTAÑAS

Así reza un conocido dicho, y uno lo recuerda cada vez que ve un panorama difícil, pero sale con todas las buenas energías al río para revertir la situación.

Por Ariel Robledo

Los datos de pesca en toda la cuenca del Paraná Medio no eran los mejores, la inestabilidad ha sido una constante en conversaciones con guía de pesca del Litoral, ya que unos días se pescaba muy bien y en otros no se tenía ni un pique…

Lo cierto es que programar un relevamiento de pesca con estas condiciones se hace muy complicado, ya que las subidas y bajadas en los niveles del río, provocan que los cardúmenes de peces no estén tan activos, o bien se activan algunos días y en otros pareciera que el río está desierto…

Pero la fe siempre está intacta, y más allá de los pronósticos, lo único que nos puede sacar las dudas es estar en el río, mojando los anzuelos.

Pirayú Excursiones

Existen pesqueros a los que uno siempre quiere visitar, ya que alguna chance de pesca te dan. Reconquista es uno de ellos y, analizando el panorama en general, nos comunicamos con Valeria Coronel, para realizar una visita al norte santafesino.

Junto a Ricardo Diez y mi hijo Valentín, emprendimos viaje, con varios equipos preparados, ya que al no tener una especie definida, siempre es importante cargar “un poco de todo”.

La tonalidad del agua estaba más propicia para la pesca de especies de cuero, ya que mucho sedimento le daba al río una alta turbidez y, por ende, la pesca principal la haríamos con carnada natural.

Arribamos a la tardecita hasta el Puerto de Reconquista y nos dirigimos al Complejo Pirayú. Ya la cena estaba lista, y al llegar nos esperaba Valeria para comentarnos las diferentes reformas que se están haciendo para ir dándoles a los pescadores mejores atenciones. Siempre apostando a un servicio integral, con habitaciones cómodas, y un quincho comedor amplio, con una gastronomía de primera calidad.

Como el pronóstico nos anticipaba una jornada con altas temperaturas, coordinamos salir bien temprano, aprovechando las primeras horas del día.

Después del desayuno nos dirigimos a la bajada de lanchas, donde nos esperaba el guía con la embarcación lista para salir. La idea era ir hacia la zona sur, en busca de los ambientes para el surubí.

Con el mate listo, salimos rumbo a la aventura.

Navegamos unos 30 minutos, hasta que el guía posicionó la lancha en un tramo del río en donde realizaríamos unas caídas al garete.

Con aparejos diferentes, como siempre recomendamos, empezamos las pruebas. En mi caso utilizaba chicote verilero, con un plomo “almeja” de 50 gramos, anzuelo Maruseigo 30, y multifilamento de 0,30 mm. Valentín y Ricardo usaban aparejos corredizos con plomitos esféricos de 40 y 30 gramos. Con esto teníamos cubiertas las distintas profundidades.

Lo primero que tentó mi morena fue una palometa… lo que me hizo imaginar que la jornada iba a estar plagada de esta especie… por suerte no fue así.

Segunda caída… sentía en la punta de la caña, cómo el plomo venía pegando abajo. En un momento, el sacudón firme, característico de pique… y la plomada que ya no generaba las vibraciones que venía haciendo… El corazón, empezó a latir más fuerte… me mantuve en silencio y prendí una cámara Go Pro que estaba en la popa de la lancha… quería filmar la acción de la clavada.

Veo que el multifilamento se desplaza hacia el costado, y cuando siento la tensión, doy el cañazo firme. En el extremo el cabezazo pesado, y la corrida que me da la certeza que se trata de un surubí de buen tamaño.

Lo peleo un rato, tratando de no cometer errores… hasta que vemos la silueta con pintas salir a la superficie. ¡Hermoso surubí reconquistense!

Posamos para las fotos y lo regresamos, con la felicidad de encontrar estos magníficos ejemplares.

Era la segunda pasada al garete y lográbamos esta maravillosa recompensa. Inicio inmejorable, derribando todos los malos pronósticos.

Seguimos intentando en diferentes ambientes, en donde la variedad de especies se hizo presente. La verdad es que toda la región cuenta con innumerables puntos para probar el pique.

Llegó el mediodía, y el ritual del asado en la isla es infaltable. Bajo una linda sombra repusimos energías y saboreamos un manjar con papas fritas inolvidable.

La tarde

Con la idea de seguir buscando distintos pesqueros y también especies, recorrimos muchos ambientes de la región, consiguiendo piques de la manduvés y patíes.

Los surubíes no picaron más, pero con el trofeo de la mañana en verdad estábamos muy conformes.

Buscamos algún pique de dorado en los veriles sobre el río Paraná, pero con el agua tan turbia, imaginamos que la especie todavía va a estar un poco esquiva. Ya cuando comience a aclarar el río, el tigre comenzará a tener mayor protagonismo.

Con un atardecer soñado emprendimos el regreso hacia Reconquista, no sin antes hacer un par de pasadas en donde por la mañana habíamos tenido el pique del surubí.

Con varias capturas de manduvés, y la felicidad de haber cerrado una linda visita a la Perla del Norte Santafesino, llegamos al complejo para compartir la cena con otro grupo de pescadores que habían tenido muchos piques de cachorros de surubíes y también de la variada.

Los días se van poniendo más lindos, con menos calor, se presentan jornadas ideales para disfrutarlas en la zona de islas, y con el servicio completo que nos ofrece Pirayú Excursiones, una empresa que sigue creciendo, acompañando a los pescadores con una muy buena atención, tanto en tierra como en el agua.  Lo importante siempre es ir con fe, seguramente el río nos va a premiar de la mejor manera como en esta ocasión.

Pirayú Excursiones – Reconquista (Santa Fe)

Dorado, surubí y variada – Todos los estilos de pesca – Lanchas amplias, totalmente equipadas – Alojamiento propio en la zona del puerto, habitaciones con aire acondicionado, comedor, desayuno, servicio completo para el pescador deportivo.

WhatsApp: 543482588970

Instagram: @pirayu_excursiones