La temporada estival llegaba a su fin y la cuenta pendiente seguía abierta. Sin embargo, antes de que los primeros fríos del litoral sentenciaran la veda natural, descubrimos un santuario para las Hoplias a sólo 15 kilómetros de Santa Fe Capital.
Por Ariel Robledo
La escuela del Baitcasting
Cuando hablamos de la pesca de tarariras, nos referimos a una especie noble. Para la mayoría de los pescadores deportivos, la “taru” representa el primer escalón en el mundo de los artificiales. Su fácil acceso y la fisonomía de sus ambientes permiten que el principiante perfeccione sus lanzamientos, mientras que al experto lo desafía con ataques temperamentales. Esta temporada, por diversos motivos, nos debíamos un encuentro con ellas en los ambientes cercanos a nuestros hogares.


El disparador fue un video en el Instagram de Lucio Petroselli (Pescando Vida). Allí se veía una actividad frenética de Hoplias malabaricus muy cerca de la ciudad. Sin perder tiempo, organizamos la expedición junto a Hugo Giardino y Carlos Egestti. El destino: el complejo La Catalina, en Arroyo Leyes.
Un entorno virgen y privado
Al llegar, nos recibió con un abrazo Juan Andrés Barrientos, apodado “Chume”, propietario del lugar. El predio es un enclave privilegiado, preparado para eventos gastronómicos y rodeado de lagunas que albergan una rica biodiversidad y una avifauna envidiable. Al tratarse de terrenos privados con muy baja presión de pesca, los ambientes se conservan casi intactos.
Estrategia: Lectura y paciencia
Con el paisaje de los humedales frente a nosotros, iniciamos la caminata. La gran incógnita era cómo afectarían las recientes lluvias al comportamiento de los peces. El escenario era variado: sectores de agua limpia y profundidad media, ideales para spinfish o media agua, y zonas con densa vegetación que exigían el uso de ranas de goma con antienganche (marcas como Hoplias o Gozio Lures).
EL SECRETO: Ante la gran masa de agua de lluvia, la clave fue la recuperación lenta. Los movimientos pausados resultaron irresistibles para las tarariras que, aunque algo aletargadas por el cambio de ambiente, no habían perdido su agresividad.
Acción en superficie
Aunque inicialmente dudábamos de la actividad en superficie, un par de “bulos” cerca de los engaños nos devolvieron el entusiasmo. El primer ataque lo recibió mi artificial cerca de la costa; tras insistir en el mismo punto, logré clavar un soberbio “tarango” que inauguró la sesión de fotos.
A partir de allí, la tarde se volvió soñada. Los piques se multiplicaron, la mayoría en superficie, regalándonos esos ataques visuales que todo pescador disfruta. Entre capturas, piques errados, bromas y carcajadas, comprobamos que el lugar es un verdadero paraíso. Los tamaños fueron dispares, pero la firmeza del pique fue la constante de la jornada.


Cierre de lujo
Con el sol cayendo sobre el horizonte y los mosquitos obligando la retirada, emprendimos el regreso. La sensación fue unánime: habíamos encontrado un sitio incomparable. La Catalina combina flora y fauna maravillosas, pesca de calidad y una hospitalidad que invita a volver. Ya estamos planeando la próxima visita, esta vez con asado incluido, para rendir honores a las dueñas de los charcos.
SERVICIOS
Ubicación: Complejo La Catalina, Arroyo Leyes (Ruta 1, km 15).
Modalidad: Baitcasting y Spinning.
Equipos sugeridos: Cañas de 8-14 lb o 10-17 lb, reeles de perfil bajo, multifilamento de 30 lb y líderes de acero de 20 lb.
Señuelos destacados: Ranas de goma de Hoplias con anzuelos antienganches, el señuelos Diablo y Supra de VML y Gozio Lures, también señuelos de media agua Okuma y spinfish de Alfer´s.
Contacto Logística:Luciano (Pescando Vida): @pescandovida
Juan Andrés Barrientos (“Chume”): Complejo La Catalina. Espacio de naturaleza y encuentrosAlquiler para eventos. Reservas: 3425127257
IG: @lacatalina_campo


