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TEMPORADA DE PERDICES EN SANTA FE: PONIENDO PUNTO A NUESTROS COMPAÑEROS DE CAZA

Este 4 de mayo se abrió oficialmente la temporada en la provincia de Santa Fe, y como cada año transitamos lo que muchos llamamos la pretemporada: tardes de vareo con los perros para calentar motores, revisar implementos, ordenar equipos y dejar todo listo para salir al campo de la mejor manera.

En ese marco, y siguiendo siempre los consejos y charlas de mi amigo Diego Libardi, quiero compartir una serie de recomendaciones fundamentales para llegar en óptimas condiciones tanto nosotros como nuestros perros, verdaderos protagonistas de cada jornada.

El perro: preparación física y sanitaria

Con la temporada ya en marcha, Diego recomienda aprovechar algunos días para terminar de acomodar físicamente a los perros. Lo ideal, si se puede, es trabajar entre 20 y 30 minutos diarios con bicicleta, alternando jornadas de ritmo normal con otras un poco más intensas, y dejando el fin de semana para ir al campo.

Este trabajo mejora la frecuencia cardíaca, aumenta la resistencia y permite transitar la temporada con perros más aireados y mejor preparados para el esfuerzo.

Además, es clave realizar una consulta veterinaria previa, especialmente en perros adultos de cinco o seis años en adelante. Revisar corazón, estado general y prevenir cualquier inconveniente puede evitar problemas durante la temporada. Muchas veces aparecen soplos cardíacos o desgastes propios de la edad que conviene detectar a tiempo.

También es fundamental:

* Buena desparasitación interna y externa.

* Vacunación completa y actualizada.

* Control de uñas y almohadillas.

* Hidratación adecuada.

* Alimentación de calidad.

El invierno, la humedad y el trabajo intenso exigen mucho al perro, por eso debe llegar fuerte y sano.

Almohadillas, alimentación e hidratación

Las almohadillas merecen atención especial. Si están resecas o sensibles, puede consultarse al veterinario por cremas específicas. Muchos utilizan crema de ordeñe para mantenerlas hidratadas y flexibles.

En cuanto a la alimentación, con la llegada del frío y el aumento de actividad física, el perro consume más calorías. Si se va a salir seguido, conviene mejorar la calidad del alimento, priorizando proteína y grasas de buena fuente.

Y algo que nunca debe faltar: agua. Diego recomienda llevar siempre agua fresca (no helada) y, en algunos casos, agua azucarada para ayudar a una recuperación energética más rápida luego del esfuerzo.

La hidratación debe ser frecuente y controlada, idealmente cada 40 minutos o una hora según clima y exigencia.

Entrenamiento inteligente, no agotamiento

El objetivo del entrenamiento previo no es fundir al perro, sino construir base física. No hay que terminar las sesiones con el animal exhausto. La idea es generar volumen muscular, resistencia y recuperación.

También es buen momento para reforzar:

* Obediencia básica.

* Llamado a distancia.

* Trabajo en el campo.

* Búsqueda y muestra.

* Respuesta al silbato.

Un perro correctamente entrenado y con buen plan sanitario es la mejor garantía para no quedarse a mitad de camino durante la temporada.

El silbato: herramienta clave

Para Diego, el silbato es una herramienta excelente si se trabaja desde cachorro, aunque también puede enseñarse en perros adultos.

Permite corregir, llamar y manejar al perro a distancia sin desgastar la garganta. Los silbidos deben ser claros y cortos. Muchos cazadores usan uno corto para retorno o cambio de dirección y uno largo para detener o marcar.

Lo importante no es el modelo, sino la constancia en el uso y que el perro asocie cada sonido con una orden concreta.

Correas, traslado y seguridad

Nunca está de más llevar una buena correa o traílla para movilizar al perro con seguridad cuando sea necesario.

Y un punto clave que muchas veces se descuida: el transporte. Un buen canil, barrica o jaula segura —comprada o casera pero bien hecha— brinda comodidad y protección tanto para el perro como para quienes viajan.

Collar de adiestramiento: uso responsable

Diego reconoce que durante años fue crítico del collar de adiestramiento, pero hoy lo utiliza principalmente como herramienta de seguridad, no de castigo.

Perros que corren caballos, ovejas, gallinas, liebres cerca de rutas o situaciones de riesgo pueden generar accidentes graves o conflictos con dueños de campos.

En esos casos, el collar permite interrumpir una conducta peligrosa en el momento exacto. Siempre debe usarse en frecuencias muy bajas, buscando distraer y corregir la acción incorrecta, nunca producir castigo corporal.

La clave está en la responsabilidad y el criterio.

Botiquín y sentido común

Por último, jamás debería faltar un botiquín de primeros auxilios para personas y perros. Ojalá nunca haga falta usarlo, pero ante cualquier accidente o problema extraño, lo correcto es acudir cuanto antes al veterinario.

Se viene la mejor época

La cuenta regresiva terminó. Ya se siente ese olor a campo fresco, la ansiedad de preparar los equipos y la alegría de ver a los perros listos para salir.

Como siempre, el verdadero secreto está en hacer las cosas bien desde antes.

Buena temporada para todos… y buenos vientos en cada muestra.