Científicos de varias instituciones nacionales y provinciales describieron la evolución histórica de los desembarcos pesqueros de los últimos 85 años en la cuenca del Plata y determinaron por primera vez las tendencias poblacionales de 27 especies de peces bajo explotación comercial.


Se trata del resultado de un estudio publicado en la revista Neotropical Ichthyology encarado por investigadores del Instituto de Ictiología del Nordeste (INICNE), con asiento en Corrientes, y del Instituto Nacional de Limnología (INALI) dependiente de la Universidad del Litoral en Santa Fe.
En resumen, el estudio revela que en el tramo medio del río Paraná, entre Rosario y Reconquista, 15 de 21 especies monitoreadas durante los últimos 15 años mostraron tendencias poblacionales estables o positivas, mientras que 6 especies declinaron. Mientras que en el alto Paraná, entre Corrientes y la represa de Yacyretá, de 20 especies monitoreadas durante los últimos 27 años, 9 especies mostraron tendencias poblacionales estables o positivas y 11 declinaron. La explicación de estas tendencias serían los cambios ambientales a nivel de la cuenca del río Paraná y la presión de pesca, entre otros factores
Se observó que el sábalo y el dorado muestran declinaciones anuales leves de un 3% y un 5% respectivamente en la parte media y baja de la cuenca. “Esto podría deberse a una mayor presión de pesca en la parte baja de la cuenca y a fluctuaciones poblacionales de largo plazo producto de la menor producción de juveniles durante los últimos años”, sugiere Danilo Demonte, de la Dirección de Recursos Pesqueros de Santa Fe.
Un resultado notable del estudio es que las especies de cuero como bagres, moncholos, surubíes y manguruyús están declinando
Especies consideradas popularmente como amenazadas, como el pacú y manguruyú mostraron tendencias positivas con incrementos poblacionales del 8% y el 15% anual en el sector monitoreado de las pesquerías de la provincia de Chaco, indicando que sus poblaciones están en aumento. La boga y los armados, a pesar de ser muy explotadas comercialmente, también mostraron un aumento de un 7% a un 13% anual en el Paraná Medio. Esta tendencia podría deberse a la mayor disponibilidad de alimento que tienen estos peces, ya que son los principales consumidores del mejillón dorado, una especie invasora que ha crecido en abundancia en las últimas dos décadas. Por su parte, el bagre amarillo, el moncholo, el bagre sapo se presentan declinaciones de entre el 10% y el 20% anual durante los últimos 15 años, lo que podría atribuirse a la fuerte presión de pesca comercial y recreativa sin devolución que sufren estos peces.
Especies como el sábalo, el surubí, el dorado y la boga, tienen un gran potencial reproductivo y pueden recuperarse de episodios de alta presión pesquera si existen condiciones ambientales favorables para la reproducción
Finalmente, los investigadores recomiendan que el manejo pesquero debe tener una perspectiva ecosistémica, regulando todos los procesos que mantienen en funcionamiento saludable al ecosistema. Esto implica el control de la contaminación ambiental, la
conservación de los hábitats de cría, el mantenimiento del régimen hidrológico natural, y un monitoreo continuo y eficiente de la presión de pesca a lo largo de toda la cuenca.
Fuente: www.radiodos.com.ar