Inicio / Suplementos / EN LOS CONFINES DE SANTA CRUZ

EN LOS CONFINES DE SANTA CRUZ

En un lugar inaccesible para la mayoría de los mortales, fuimos protagonistas de pescas memorables en una antigua estancia patagónica. Paisajes maravillosos en los límites de la patria austral.

Por Gabriel PacciorettiFotografías Jorge Alberto Escobar

Las invitaciones de la gente de Calafate Fishing son imposibles de rechazar: cada año se superan y no dejan de sorprendernos, no sólo por lo especial de la pesca sino también por la calidad de los servicios en escenarios naturales tan increíblemente bellos como aislados, lejos de la civilización, en medio de la nada, pero con todas las comodidades. ¿Cómo lo logran? Son perfeccionistas y, sobre todo, del palo… saben que sólo hay muchas truchas donde no hay presión de pesca.

En esta oportunidad, el objetivo fue el lago San Martín, una zona aislada, a la que se accede luego de recorrer 130 km. de áspero ripio desde Tres Lagos, un pueblito en medio de la estepa y a la vera de la RN40, distante a unos 200 km. de El Calafate. El espejo de agua en cuestión es famoso por sus vientos y sus prístinos paisajes, también por lo solitario de sus entornos.

Allí sólo hay establecimientos ganaderos y puestos de Gendarmería Nacional. Algunas estancias ofrecen alojamiento para quienes desean disfrutar del exótico turismo rural: cabalgatas, quehaceres camperos, caminatas, vida de gaucho. La poca afluencia de visitantes no se debe a su escaso potencial turístico ni pesquero, sino a su aislamiento gracias a las distancias y la inclemente infraestructura vial. La RP31, de despiadado ripio grueso, oficia como una “barrera sanitaria” que mantiene al lago y sus paisajes alejado de presencias ruidosas e inoportunas.

El largo trecho desde Tres Lagos, sobre la famosa RN40, es de un paisaje realmente impío: la más dura y seca estepa, pero todo cambia cuando se llega al lago, donde el verde va ganando progresivamente espacio a medida que nos acercamos a la cordillera. Y en el brazo Maipú, luego del puesto de Gendarmería, llegamos a nuestro destino final: la estancia El Cóndor, un verdadero vergel sobre el brazo Maipú del enorme lago San Martín.

EL LAGO

Este cuerpo de agua tiene dos nombres: O’Higgins (en el lado chileno) y San Martín (del lado argentino). Se trata de un mismo espejo pero conocido en cada país con el nombre de los respectivos libertadores.

Es un lago relativamente bajo, a 255 metros sobre el nivel del mar, y realmente enorme, con una superficie de 1013 kilómetros cuadrados (de los cuales 459 km² pertenecen a Argentina, un poco menos que en la parte chilena).

Este espejo ocupa antiguos lechos glaciales, es decir, que son enormes valles inundados, con más de 8 brazos. Esto lo hace uno de los más irregulares y de mayor tamaño de la Patagonia. Es alimentado por ríos y arroyos que provienen de los deshielos de glaciares. Desagua al océano Pacífico a través Chile por el río Pascua. Investigaciones recientes revelan que el lago tiene una profundidad máxima que llega a 836 metros, lo que lo convierte en el más profundo de América y el quinto en el mundo.

Casi toda la toponimia es en honor al Libertador y su gesta (por ejemplo: brazos Chacabuco, Cancha Rayada, Maipú, península Mackenna, etc.). El enorme e intrincado lago San Martín es famoso por sus vientos, que lo hacen difícil de navegar, pero poco se habla de su pesca, sus paisajes y sus historias. Quizás por ser poco conocido, y menos disfrutado aún… pero mejor para nosotros, porque nos aseguran ambientes sin presión de pesca.

En todo caso, se trata de ese tipo de confines que nos gustan: ásperos por fuera, pero sabrosos por dentro, como esas frutas exóticas que, sólo al degustarlas, se las reconoce como manjares. El lago San Martín es uno de los últimos sitios donde todo se vuelve tan prístino como en los comienzos de la colonización, cuando todo era dominio de los guanacos, pumas y tehuelches.

ESTANCIAS

En esas latitudes, las estancias son verdaderos oasis, y El Cóndor no es la excepción. Se trata de un antiguo establecimiento ganadero y maderero que hoy sólo se dedica al turismo natural con fines de conservación ambiental. La Sociedad Anónima propietaria se autolimitó al uso de sólo el 2% de las 44.000 hectáreas, y el 98% restante es dejado para que se recupere el ecosistema original. Luego de 30 años, el proyecto está logrando alcances asombrosos. Allí todo es soledad y vida originaria. Incluso deambulan por sus bosques el fantasmal huemul y abunda el puma.

En el casco de la antigua estancia El Cóndor funciona un petit hotel con todas las comodidades, inclusive internet. Desde allí, Calafate Fishing ofrece una paleta de oportunidades para el pescador que desea disfrutar con la familia o con su grupo de amigos.

Para la familia del pescador, si es que éste desea compatibilizar la pesca con el turismo acompañado por sus seres más queridos, ofrecen cabalgatas, trekking, excursiones, pernocte en cabañas en medio del bosque, avistaje de fauna y excelente cocina.

Y si hablamos de grupos de pescadores, si es que se trata de catervas de fanáticos del anzuelo, hay pesca en lago, laguna, ríos y arroyos. Mucha pesca en variados escenarios. Y, si bien los tamaños no son exorbitantes como la pesca en El Roble (lodge de Calafate Fishing), las cantidades justifican el viaje tanto como los paisajes.

Nosotros pescamos en la laguna de la península Mackenna, en los ríos Grande y Gondel, y, obviamente en las playas del lago.

RÍO GRANDE

Este curso ofrece diversas variantes, según hemos podido experimentar. Aguas arriba del puente que lo cruza, podemos encontrar partes abiertas con aguas rápidas de escasa profundidad, y una zona más encajonada con pozos y correderas profundas. Aguas abajo del pasadero vial, corre abierto entre playas de cantos rodados hasta desembocar en el lago.

El puente es un atractivo en sí mismo: un austero artilugio vial que salva una estrecha pero profundísima garganta horadada por el río en roca viva. Un espectáculo digno de verse y contemplarse.

Allí, en la garganta (de una profundidad de más de 30 metros, pero muy angosto, en sectores apenas más de un metro) se da un fenómeno que en la zona llaman “candonga”. Este angostamiento de cauce, casi un estrangulamiento rocoso fruto de la erosión milenaria, genera una serie de remolinos inversos cuando el río sube de nivel por lluvias o deshielos, lo que es un espectáculo para quienes puedan tener la suerte de verlo.

Aguas arriba de la garganta, como ya se dijo, la primera parte consta de playas amplias donde el río corre rápido y con escasa profundidad, lo que obliga a buscar a las truchas en las correderas bastante superficiales, con pequeños streamers y ninfas.

Luego, ascendiendo por el curso, cuando el río ingresa en un pequeño valle angosto, se encajona presentando correderas profundas y pozos hondos, algunos muy hondos. Las costas son abruptas y el lecho corre entre grandes piedras, lo que no hace cómoda la pesca, pero paga muy bien, sobre todo a finales de la tarde. Allí cobramos muy buenas marrones que superaron el kilo, usando ninfas y secas emparejadas en tándem (dropper). También dio muy buenos resultados el spinning con cucharas giratorias.

Aguas abajo de la garganta y el puente, el río se hace manso y corre en una extensa playa de canto rodado, ofreciendo correderas y pozones en curvas, con múltiples meandros hasta desaguar en el lago en varios brazos. Espectacular, sobre todo en el final sobre la desembocadura.

Aguas arriba del puente, se puede pescar con equipos #3 o #4 porque el valle ofrece reparo de los vientos, y el ambiente no exige lanzamientos largos. Abajo, es conveniente pensar en #5 o #6 porque es zona expuesta a los vientos del lago, que suelen ser bastante fuertes.

Como se puede ver, aunque sea un mismo curso, parecen dos ríos distintos con matices muy diferentes. Algo verdaderamente atractivo y estimulante.

PENÍNSULA MACKENNA

Navegando desde el casco de la estancia por paisajes maravillosos de acantilados e islas cubiertas de vegetación, se llega a una laguna vinculada al lago por un estrechísimo paso que, en realidad, es una bahía tan cerrada que amerita ser considerada un ambiente palustre.

Allí, la pesca se sucede de manera incesante brindando decenas de truchas marrones y muy pocas arco iris y percas, todas rondando el kilo. La pesca es tan abundante que, en momentos, se torna simple y hasta monótona… aunque parezca un contrasentido, es tal como lo comentamos.

Lo recomendable son equipos #5 o #6 por la presencia permanente de vientos, aunque también por el tamaño de las truchas. Se pescó por igual con líneas de flote y de hundimiento, y la mayoría de las capturas fueron con streamers en anzuelos #6 y #8.

El paisaje es espectacular, al igual que los sándwiches de lomo que Gustavo preparó en la plancheta al fuego. Algo de sibaritas.

Luego de saciar el apetito de alimento, saciamos hasta el hartazgo el hambre de pesca con muchas otras truchas marrones. Pero antes del regreso al casco de El Cóndor, pasamos junto a la cabaña de Jimmy, el legendario fugitivo que se ocultó en ese recóndito paraje huyendo de la ley blanca, aunque también de la tehuelche. Personaje del que hablaremos en la segunda parte de esta nota en el número del mes de junio.

PARA IR CERRANDO…

Si usted busca soledad, lugares exóticos y recónditos, buena pesca y placentera hotelería, no debería dejar de visitar la Estancia El Cóndor de mano de Miguel Almandoz de Calafate Fishing.

Más allá de la pesca, que es muy abundante por la escasísima presión, los paisajes dejan boquiabierto al más acostumbrado. Allí la sensación de soledad es abrumadora, y la palabra inmensidad cobra su mayor significado y connotación.

Créanos, es una experiencia impactante en los confines mismos de la Patagonia austral.

AGRADECIMIENTOS A:

Miguel Almandoz, de Calafate Fly Fishing, por su invitación, a quien felicitamos por su espíritu emprendedor en una búsqueda incansable de nuevos productos para el turismo de la pesca con mosca. Calafate Fishing ofrece salidas de medio día para principiantes que deseen tener una experiencia iniciática en la pesca de truchas con mosca y/o spinning. También excursiones de día completo en río Pelke de pesca técnica para mosqueros, pesca de salmones del Pacífico, pesca embarcada, pesca exclusivas en el Lodge El Roble y en Lago San Martín.

WhatsApp: +54 9 2966 62-1193@calafatefishing.flyshopwww.calafatefishing.com

Estancia El Cóndor, Logo San Martín, Santa Cruz

RRSS: @estanciaelcondor

Nina Grill & BeerAv. del Libertador 1222, El Calafate, Santa Cruz.

Reservas: +54 9 2966 63-0680Instagram: @ninapasionysabores

Dulce Lugar ChocolateríaAv. Libertador 960, El Calafate, Santa Cruz.

Tel: (02902) 491862Instagram.com: @dulcelugar.calafate

YAMAHAMarina-El-Pato1200x300-Fuera-de-Borda