Casi como la velocidad de la luz, hemos transitado una nueva temporada de caza menor y, mientras guardamos el equipo para una nueva larga espera, aprovecho para hacer un balance personal.
Por Néstor Baldacci – nestor.baldacci@hotmail.com – Fotografías de Damián Gallo – @fogon_amigo
A estas alturas, es un tema recontra trillado el comentario sobre lo efímera que nos resulta la temporada de caza menor en relación a los 9 meses de espera hasta que se da un año más el “parto” y volvemos a salir, escopeta en mano, atrás de nuestros fieles compañeros de cuatro patas, pero igual hacemos estos comentarios tipo catarsis colectiva, a ver si quejándonos un poco, el tiempo pasa más rápido.
En lo personal fue una temporada bastante atípica, no salí todas las veces que me hubiese gustado y el 80% de las salidas fueron en solitario, y todas dentro de la provincia y bien cerca de la capital, salvo quizás la que comenté en la nota del mes pasado, en la que me extendí un poco más de 120 km. de casa.


Fue una temporada que no me gustó como empezó, porque encontré mucha perdiz chica, casi desnutrida y escasamente alguna adulta, y esta experiencia fue compartida por varios amigos que se encontraron con el mismo fenómeno, potreros donde abundaba la pichonada y tenían que levantar el cañón del arma y evitar el disparo. Pero esta situación con el correr de los días y las semanas se fue modificando y la verdad es que luego me encontré siempre con potreros con una población superlativa de perdices y mayormente adultas e, incluso, veteranas, supongo que de varias temporadas.
Es notoria la merma de cazadores de perdices, año tras año pareciera que vamos camino a la extinción, en zonas donde antes uno cazaba y escuchaba el eco de los disparos en campos vecinos, ahora es un silencio abismal. En verdad, no me quejo, pero es un dato concreto que el precio del cartucho, en relación a los resultados de la carne obtenida, más la moda entre los jóvenes cazadores por dedicarse full time a la caza mayor y las reglamentaciones que cada vez son más restrictivas, hacen que esta actividad tan tradicional esté francamente en retroceso (aunque este no sea mi caso).


Por contraposición aún en los campos donde cazo, es decir, que sí tienen presión de caza, la población de perdices se mantiene más que saludable, y generalmente solo basta media jornada para hacerse de una linda percha, dándonos espacio para disfrutar más y mejor de la ranchada y el almuerzo que uno organice.
¿Y los patos? Bueno, yo creo que es otra actividad que también ha mermado, si bien en mucho menor medida que la perdiz, pero por los mismos motivos antes enunciados, lo que pasa que al ser una población fluctuante, que sigue el derrotero del agua ya sea por inundaciones fluviales o pluviales, cuando visita una zona generalmente es “bien recibida” por un nutrido grupo de cazadores que los estaban esperando, a veces durante meses, entonces la cacería es más concentrada y persistente hasta que las bandadas remanentes migran.
En cuanto a quien suscribe, este 2025 no tuve la mejor temporada de patos de mi vida sinceramente, tenía muchas ganas pero por una cosa o la otra no pude coincidir cuando los patos dijeron presente, así que se hizo hasta donde se pudo y no mucho más. Pero bueno, de la frustración y las ganas acumuladas, surgen mayores energías y deseos para que el 2026 sea diferente.


En definitiva, y como para ir cerrando el balance, en lo que a perdices se refiere termino sumamente conforme, la puntería sigue intacta a pesar de la presbicia, la perra trabajó muy bien y hay una población más que interesante como para esperar la próxima temporada… y, con los patos, lo que dije, ojalá en 2026 las condiciones sean diferentes y pueda hacer más y mejores tiros sobre estas presas tan apasionantes y esquivas.
Ahora resta limpiar y guardar escopetas y chalecos, ponerse en algún rato libre a recargar cartuchos y disfrutar los meses de receso con salidas de caza mayor que tienen otro gusto y desafío completamente diferente.
Les dejo un fuerte abrazo y ojalá hayan tenido también una hermosa temporada de pluma.


